Cuando nos planteamos hacer una actualización desde 0 para mejorar el rendimiento de nuestro ordenador (en este caso siempre me referiré a ordenadores Mac) porque ha salido un nuevo sistema operativo o porque, al ir instalando actualizaciones sobre otras anteriores ya instaladas, empezamos a notar que el rendimiento del ordenador baja, una de las cosas que nos suele frenar es el tener que volver a instalar aplicaciones, configurar correo, opciones de accesibilidad… con el peligro de perder cosas o con la sensación, después de anteriores experiencias, de que no volveremos a tenerlo nunca funcionando como ahora.